Escucha o descarga el devocional y comparte!
Cita bíblica:
“Y he aquí, gritaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?”
Mateo 8:29
Reflexión:
Hay lugares en nuestra vida donde nadie quiere pasar: heridas profundas, pensamientos oscuros, recuerdos dolorosos o hábitos que parecen imposibles de romper. Así como aquellos hombres endemoniados vivían aislados y dominados por fuerzas destructivas, así también el alma puede quedar atrapada en cadenas invisibles. Pero cuando Jesús llega, la oscuridad no puede permanecer; Su presencia trae verdad, libertad y restauración. Él no teme entrar en los lugares donde otros no quieren acercarse.
Los habitantes de Gadara evitaban a los dos hombres poseídos; el camino estaba cerrado por el miedo. Sin embargo, Jesús no les dio la espalda. Él no caminó alrededor de su dolor, sino directamente hacia ellos. Los demonios reconocieron la autoridad del Hijo de Dios y tuvieron que salir. La imagen de los cerdos corriendo hacia el mar revela visualmente la destrucción que Satanás quiere causar, pero también la libertad que Cristo ofrece. Dos vidas que parecían perdidas fueron totalmente restauradas, aunque el pueblo no celebró el milagro. Jesús valora más un alma que miles de bienes materiales.
¿Hay áreas de tu vida donde le has pedido a Jesús que “se vaya” porque su presencia te incomoda? A veces preferimos que Él no toque ciertos hábitos, relaciones o pensamientos porque sabemos que pedirán un cambio. Pero recuerda que cada vez que Cristo entra, la liberación llega. No temas. La Biblia repite esa frase porque Dios sabe que los procesos de sanidad y transformación pueden asustar. Sin embargo, su amor siempre es más grande que cualquier temor.
Así como nadie se atrevía a pasar por aquel camino, quizá hay zonas de tu corazón que otros no pueden comprender. Pero Jesús sí entra. Él no se intimida por tu historia ni por tus cadenas. Él viene a restaurarte. Cuando permites que su autoridad gobierne, todo lo que te destruía pierde poder. La verdadera liberación comienza cuando invites a Cristo a quedarse, no a marcharse.
Desafío del Día:
Actividad práctica:
1. Identifica una “zona oscura”.
Una emoción, pensamiento o situación que te trae confusión, miedo o desánimo.
2. Escríbela en una sola frase:
“Señor, esta es mi zona oscura: _______.”
3. Haz esta oración de 20 segundos:
“Jesús, entra en esta área y trae Tu luz. Donde Tú llegas, la oscuridad se va.”
4. Dedica un minuto a respirar y observar si sientes paz, alivio o claridad.
Oremos juntos:
Señor Jesús, gracias porque no temes mis sombras ni mis batallas internas. Entra en las áreas donde aún hay dolor, miedo o confusión. Libérame de todo aquello que intenta destruir mi vida. Que tu presencia gobierne mis pensamientos, mis emociones y mis decisiones. Te abro el camino de mi corazón; quédate conmigo y restaura todo lo que fue quebrado. Amén.
Video relacionado:

