Devocional 11 de junio de 2026: «Caminar Sobre lo Imposible.»

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Cita bíblica:

«¡Ánimo! Soy yo. No tengáis miedo.» — Mateo 14:27 (RVR1960)

Reflexión:

Todos enfrentamos tormentas que sacuden nuestra alma. Sin embargo, es precisamente en medio de esas aguas turbulentas donde Dios nos llama a dar un paso de fe. No es que la tormenta desaparece cuando creemos; más bien, es que en medio de ella descubrimos que hay una fuerza mayor que las olas. Por lo tanto, cuando sientas que el suelo firme ha desaparecido bajo tus pies, recuerda que Jesús camina hacia ti sobre las mismas aguas que te asustan, y su voz sigue siendo la misma: «¡Ánimo, soy yo, no temas!»

Era la cuarta vigilia de la noche, entre las tres y las seis de la madrugada. Los discípulos llevaban horas luchando contra el viento en medio del mar de Galilea. Estaban agotados, aterrados, con los brazos entumecidos de remar sin avanzar. De repente, en la oscuridad, vieron una figura caminando sobre el agua. El miedo los paralizó. Gritaron pensando que era un fantasma. Pero entonces, esa voz que conocían bien cortó la noche: «¡Ánimo! Soy yo. No tengáis miedo.» Pedro, con ese corazón impulsivo que lo caracterizaba, respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua.» Y Jesús dijo una sola palabra: «Ven.» Pedro salió de la barca. Sus pies tocaron el agua y no se hundió. Estaba caminando sobre lo imposible, mirando a Jesús, con la fe encendida como una llama. Pero entonces sintió el viento, vio las olas, y el miedo lo invadió. Y comenzó a hundirse. «¡Señor, sálvame!» gritó. Y al instante, la mano de Jesús lo sostuvo. No lo dejó caer. Nunca lo dejó caer.

¿En qué momento dejaste de mirar a Jesús y comenzaste a mirar tus problemas? Pedro no se hundió cuando salió de la barca. Se hundió cuando apartó los ojos del Maestro. Hoy quizás estás en medio de una tormenta que parece consumirte: una enfermedad, una crisis, un miedo profundo. Pero recuerda esto con toda tu fuerza: la fe no elimina la tormenta, te sostiene sobre ella. Clama como Pedro: «¡Señor, sálvame!» Esa es la oración más poderosa que puedes hacer.

🌿 Tarea del día: Identifica la tormenta más grande que enfrentas hoy. Escríbela en un papel, luego escribe encima de ella: «Jesús camina sobre esto.» Colócalo en un lugar visible y cada vez que lo veas, di en voz alta: «Señor, mantengo mis ojos en ti.»

Pedro fue el único discípulo que caminó sobre el agua. No porque fuera el más perfecto, sino porque fue el único que se atrevió a salir de la barca. Eso nos enseña que la fe requiere movimiento. Dios no puede sostenerte sobre el agua si nunca sales de la barca de tu zona de confort. Además, aprendemos que cuando fallamos, la mano de Jesús no se retira. Él extiende su mano en el momento exacto en que la necesitamos. Tu tormenta no te define. Tu decisión de seguir mirando a Jesús sí lo hace.

Oremos juntos:

Señor Jesús, hoy reconozco que hay tormentas en mi vida que me han quitado la mirada de ti. He mirado las olas del miedo, de la incertidumbre y del dolor, y he comenzado a hundirme. Pero hoy, como Pedro, te clamo: ¡Señor, sálvame! Extiende tu mano poderosa sobre mi vida. Dame la valentía de salir de la barca cuando me llames. Ayúdame a mantener mis ojos fijos en ti y no en lo que me rodea. Creo que tú caminas sobre mis imposibles, y que donde yo no puedo, tú sí puedes. En tu nombre poderoso, amén.

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