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Cita bíblica:
«Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.» — Mateo 14:20 (RVR1960)
Reflexión:
Con frecuencia miramos lo que tenemos y concluimos que no es suficiente. Sin embargo, la Biblia nos muestra una y otra vez que Dios no trabaja con lo que nosotros consideramos suficiente, sino con lo que nosotros estamos dispuestos a entregarle. A pesar de nuestras limitaciones, Él tiene la capacidad sobrenatural de tomar lo poco, lo escaso y lo aparentemente insignificante, y transformarlo en algo que supera toda expectativa humana. Por lo tanto, el problema no es la cantidad de lo que tienes, sino si estás dispuesto a ponerlo en las manos correctas. En las manos de Jesús, lo poco siempre se convierte en más que suficiente.
El sol comenzaba a inclinarse sobre el horizonte cuando la multitud todavía rodeaba a Jesús. Miles de personas, familias enteras, ancianos, niños, madres con bebés en brazos, todos habían caminado largas distancias para escuchar sus palabras. El lugar era desierto, lejos de cualquier pueblo, y el hambre comenzaba a hacerse sentir. Los discípulos, preocupados y abrumados, se acercaron a Jesús con una solución práctica: «Despide a la multitud para que vayan a los pueblos y compren comida.» Pero Jesús los miró con calma y les respondió algo que debió haberlos sacudido por completo: «Dadles vosotros de comer.» Ellos, atónitos, contaron lo que había: cinco panes y dos peces. El aporte de un niño. Nada frente a cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Era ridículo. Era imposible. Era insuficiente. Pero Jesús tomó aquellos panes y aquellos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y comenzó a repartirlos. Y algo inexplicable, algo que desafía toda lógica humana, comenzó a ocurrir. Los pedazos no se acababan. Las manos seguían llenándose. La gente comía y comía hasta quedar completamente satisfecha. Y cuando todo terminó, recogieron doce cestas llenas de lo que había sobrado. Doce cestas. De cinco panes y dos peces. Solo Dios puede hacer eso.
¿Cuántas veces has mirado lo que tienes y has pensado que es demasiado poco para marcar una diferencia? Quizás es poco dinero, poco tiempo, poco talento o poca fe. Pero hoy Dios te invita a mirar desde otra perspectiva. Lo que en tus manos parece insuficiente, en las manos de Jesús se convierte en abundancia desbordante. Él no necesita mucho para hacer un milagro; solo necesita que tú se lo entregues con fe genuina y un corazón dispuesto. No retengas lo poco por miedo. Suéltalo. Y observa lo que Dios hace.
Tarea del día: Identifica algo que tienes y que consideras «demasiado poco» para ofrecerle a Dios o a otros, ya sea tiempo, dinero, talento o amor. Hoy dáselo a alguien que lo necesite o ponlo en oración ante Dios diciéndole: «Señor, esto es todo lo que tengo. Multiplícalo para tu gloria.»
Este milagro nos deja una enseñanza que trasciende el tiempo: Dios es el Dios de la multiplicación. No necesita abundancia para producir abundancia. Lo que aprendemos de Mateo 14 es que el primer paso siempre es nuestro: traer lo que tenemos, por pequeño que sea, y ponerlo en las manos de Jesús. Además, este pasaje nos recuerda que Dios no solo suple la necesidad exacta, sino que hace sobrar. Doce cestas sobraron. Él siempre da más de lo que pedimos o entendemos. Hoy, no te paralices por lo que te falta. Enfócate en lo que tienes y entrégaselo a Él.
Oremos juntos:
Padre generoso, hoy vengo ante ti con lo poco que soy y lo poco que tengo. Reconozco que a veces me paralizo al comparar mis recursos con la magnitud de mis necesidades. Pero hoy elijo confiar en que tú eres el Dios que multiplica. Toma lo que soy, toma lo que tengo, bendícelo y úsalo para tu gloria. Que así como multiplicaste los panes y los peces, multipliques también la fe, los recursos y el amor en mi vida. Que nada que yo ponga en tus manos regrese vacío. En el nombre de Jesús, amén.
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Este devocional me llega al corazón pues pienso y siento que no poseo ni talentos ni nada importante que ofrecer a mi señor Jesucristo y eso me llena de frustración pues veo a muchas personas con increíbles talentos y no veo nada que ofrecerle a Dios 😞😞😞😞😞
Hola Luz Adriana, gracias por tu comentario, entiendo como te sientes, ya que yo pase por lo mismo, no me sentía con dones ni talentos y eso me llenaba de mucha tristeza y frustración como tu, poco a poco lo fui descubriendo, aunque aun me falta mucho, el señor me dio dirección, el me fue guiando, se que el tiene mas cosas para mi pero debo prepararme, te doy un concejo? piensa en lo que mas te gusta y te apasiona hacer, como escribir, leer cocinar, dibujar, ayudar a los demás y ese será el punto de partida del don o el talento que Dios puso en tu vida, eso si te recomiendo mucha oración, pídele al espíritu santo que te guie y te ayude a descubrirlo. Dios te Bendiga!
Muchas gracias por tus palabras Katherin las aprecio mucho así lo haré Dios te bendiga 🙏