Devocional 26 de enero de 2026: «En la Presencia del que Todo Escucha.»

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Cita bíblica:

Cercano está el Señor a todos los que lo invocan, a todos los que lo invocan de verdad. – Salmo 145:18

Reflexión:

En medio del ruido constante de nuestras vidas, a menudo nos preguntamos si nuestras palabras se pierden en el vacío. Sin embargo, el Salmo 145:18 nos asegura que Dios está cercano, atento a cada sílaba que pronunciamos. No es simplemente que Dios pueda escucharnos; la promesa va más allá: Él está cercano, presente, conectado con nosotros. Esta cercanía no es selectiva ni excluyente; es para «todos los que lo invocan». Por tanto, mientras navegamos por las complejidades de la vida, podemos encontrar consuelo en saber que, a diferencia de muchas relaciones humanas donde la comunicación puede fallar, con Dios siempre hay un canal abierto y receptivo.

La historia bíblica está llena de momentos conmovedores donde Dios escuchó incluso a quienes menos esperábamos. Recordemos a Agar, una simple esclava abandonada en el desierto con su hijo moribundo, cuyos sollozos atravesaron los cielos hasta conmover el corazón de Dios. O al pueblo de Nínive, una civilización pagana que nunca había adorado a Jehová, pero cuyo arrepentimiento genuino llegó a los oídos divinos y cambió su destino. Incluso el rey Acab, considerado el más malvado entre los reyes de Israel, cuando se humilló sinceramente, recibió respuesta. Y no olvidemos a la mujer sirofenicia, extranjera y considerada impura, que con su fe persistente conmovió el corazón de Jesús quien respondió a su clamor desesperado por su hija. En cada caso, no fue el estatus ni la perfección lo que atrajo la atención de Dios, sino la autenticidad.

¿Has sentido alguna vez que tus oraciones rebotan en el techo? Quizás has cuestionado si Dios realmente escucha cuando parece no haber respuesta. La verdad reconfortante es que Él capta cada susurro, cada lágrima, cada pregunta que brota de tu corazón. Las respuestas pueden llegar de maneras inesperadas: a través de una palabra de un amigo, una circunstancia «casual», un pensamiento repentino que sabes no provino de ti. No eres un número en la multitud para Él; eres un hijo amado cuya voz Él reconoce entre millones. Cuando hablas, el Creador del universo hace una pausa para escucharte con atención completa.

Debemos entender que la comunicación con Dios no es unidireccional ni se parece a dejar mensajes en un contestador automático espiritual. Es una conversación real, viva y dinámica. Cuando invocamos al Señor «de verdad», como dice el salmo, establecemos una conexión auténtica que trasciende nuestra comprensión humana. Esta verdad nos invita a vivir cada día con la conciencia de que no caminamos solos, de que nuestras palabras más silenciosas tienen un oyente divino, y de que nuestras preguntas más profundas encuentran respuesta en Aquel que nos conoce mejor que nosotros mismos. Esta certeza no solo transforma nuestra vida de oración, sino toda nuestra existencia.

Tarea del día: Toma cinco minutos hoy para hablar con Dios como lo harías con tu mejor amigo. Comparte una preocupación, hazle una pregunta específica, y luego quédate en silencio, atento a cualquier respuesta que pueda venir en las próximas horas o días.

Oremos juntos:

Padre Celestial, gracias porque nunca estamos fuera de tu alcance, ni nuestras palabras fuera de tu oído. Perdóname por las veces que he dudado de tu atención o he pensado que mis preocupaciones son demasiado pequeñas para ti. Ayúdame a recordar que estás tan cerca como mi próxima respiración, siempre dispuesto a escuchar, siempre listo para responder. Dame la sensibilidad para reconocer tus respuestas y la fe para confiar en tu tiempo perfecto. En el nombre de Jesús, que me enseñó a hablar contigo con confianza, amén.

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