Escucha o descarga el devocional y comparte!
Cita bíblica:
Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate, y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. – Mateo 2:13-14
Reflexión:
La vida espiritual está llena de momentos donde Dios nos pide dar pasos que no entendemos completamente. En el silencio de la noche, José recibió una instrucción que cambiaría drásticamente el rumbo de su familia: abandonar su tierra y huir a un país extranjero. Sin previo aviso, sin tiempo para despedirse, sin explicaciones detalladas del plan divino. A pesar de esto, su respuesta fue inmediata y decisiva. En nuestro caminar con Dios, frecuentemente enfrentamos encrucijadas similares, donde la obediencia se antepone al entendimiento.
José tuvo que huir en la oscuridad de la noche, abandonando la seguridad de lo conocido. Imagina ese momento: un padre joven empacando apresuradamente lo poco que podían llevar, quizás con manos temblorosas pero determinadas. María sosteniendo al pequeño Jesús contra su pecho, mientras las estrellas eran testigos silenciosos de su éxodo. No había mapas, no había garantías, solo la voz de Dios resonando en el corazón de José. El carpintero de Nazaret no cuestionó el mandato divino ni pidió más señales. Sus pasos sobre la arena fría del desierto eran pasos de fe pura. Cada kilómetro recorrido era una declaración silenciosa: «Señor, no entiendo, pero confío». Su obediencia inmediata no solo protegió al Mesías, sino que permitió que el plan redentor de Dios para la humanidad siguiera su curso.
¿Cuántas veces nos paralizamos esperando entender completamente antes de obedecer? La historia de José nos confronta con una verdad incómoda: la fe auténtica no requiere explicaciones exhaustivas, sino confianza absoluta. Cuando Dios te pide moverte hacia lo desconocido, cada retraso por buscar seguridades humanas podría comprometer propósitos eternos. La incertidumbre no es señal de ausencia divina, sino el espacio sagrado donde nuestra fe se fortalece. José no entendía el panorama completo, pero conocía al Autor del plan, y eso fue suficiente para actuar con prontitud.
La fe verdadera no se mide por lo que comprendemos, sino por nuestra disposición a seguir avanzando incluso cuando el camino parece oscuro. José nos enseña que a veces, los actos de obediencia más significativos ocurren precisamente cuando menos entendemos. Dios rara vez nos muestra el mapa completo de nuestro viaje espiritual; más bien, ilumina el siguiente paso que debemos dar. La incertidumbre no es enemiga de la fe; es su compañera natural. Cuando aprendemos a caminar sin ver todo el camino, descubrimos la profundidad de nuestra confianza en Dios y experimentamos Su fidelidad de maneras que jamás hubiéramos conocido si todo fuera claro y predecible.
Tarea del día: Identifica una situación en tu vida donde Dios te está pidiendo obediencia sin darte todas las respuestas. Escribe esta situación en un papel y, como acto de fe, da un pequeño paso de obediencia hoy mismo, aunque no veas todo el panorama.
Oremos juntos:
Padre Celestial, reconozco que muchas veces he condicionado mi obediencia a mi entendimiento. Perdóname por las ocasiones en que he retrasado tu obra en mi vida por querer tener todas las respuestas. Dame el valor de José, que siguió tus instrucciones sin cuestionamientos ni demoras. Ayúdame a confiar en que, aunque el camino sea incierto, Tú nunca me dejarás caminar solo. En los momentos de oscuridad, recuérdame que Tú ves lo que yo no puedo ver y que Tus planes son perfectos, aunque misteriosos. En el nombre de Jesús, amén.
Video relacionado:

