Devocional 28 de febrero de 2026: «Donde la Ciencia Termina, Dios Comienza.»

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Cita bíblica:

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. — Isaías 53:5 (RVR1960)

Reflexión:

La ciencia es un regalo extraordinario que Dios ha permitido que la humanidad descubra. Sin embargo, existe un límite donde el conocimiento humano se detiene, donde los médicos bajan la cabeza y las estadísticas no ofrecen esperanza. Es precisamente ahí, en ese umbral oscuro y temido, donde Dios entra con toda su gloria. Porque mientras la medicina tiene fronteras, el poder de Dios no las conoce. Él es el Creador del cuerpo humano, el Arquitecto de cada célula, y conoce perfectamente lo que ningún médico puede alcanzar a comprender.

Cierra los ojos e imagina a la mujer del flujo de sangre (Lucas 8:43-44). Doce años sufriendo, doce años de médicos que tomaron todo su dinero sin darle solución. Doce años de vergüenza, de soledad, de sentirse invisible. Y sin embargo, un día, entre la multitud, con lo último que le quedaba —su fe— se acercó a Jesús y tocó el borde de su manto. En ese instante, el poder salió de Cristo y la sanó completamente. Imagina sus lágrimas, su temblor, su incredulidad mezclada con asombro. Luego está Lázaro (Juan 11), muerto cuatro días, ya oliendo a descomposición, con una lápida sellando toda esperanza humana. Pero Jesús llegó, lloró con los que lloraban y gritó: ¡Lázaro, ven fuera! Y la muerte obedeció. ¿Puedes imaginar ese momento? El silencio roto por pasos lentos, vendas moviéndose, una vida devuelta. Ahí donde todo terminó para la ciencia, Dios apenas comenzaba.

No hay mejor médico que Dios. Ese diagnóstico que llevas en tus manos —ese papel frío con palabras que te rompieron el corazón— no es la última palabra. Es solo un resultado humano. Pero Dios puede revertirlo, porque Él es soberano sobre toda enfermedad. Quizás tu padecimiento no es una sentencia, sino un escenario donde la gloria de Dios está a punto de manifestarse. Para que cuando sanes, tu testimonio haga que otros crean en el Dios vivo. No desistas. Lo que para los hombres es imposible, para Él es apenas el principio.

✏️ Tarea del Día: Escribe en un papel el diagnóstico, la situación difícil o la preocupación que cargas. Luego, en oración, preséntalo ante Dios y escribe al lado: Pero Dios puede. Guarda ese papel como recordatorio de tu fe.

Hoy aprendemos que la fe comienza donde la razón termina. La ciencia es una herramienta, pero Dios es la fuente. No debemos descartar la medicina, pues Dios también actúa a través de los médicos. Sin embargo, nunca olvidemos que el poder final está en Sus manos. Cuando todo parece perdido, cuando los informes son devastadores, Dios sigue siendo el mismo de ayer, hoy y siempre. Su Palabra no falla, Su amor no abandona y Su poder no tiene límites. Aférrate a Él.

Oremos juntos:

Señor Jesús, hoy venimos ante Ti reconociendo que eres el único médico que todo lo puede. Tú conoces cada dolor, cada diagnóstico, cada lágrima derramada en silencio. Pedimos que Tu poder sanador descienda sobre cada vida que clama a Ti hoy. Revierte lo que los hombres han declarado imposible. Que Tu gloria se manifieste en nuestra sanidad, y que nuestro testimonio lleve a otros a creer en Ti. En Tu nombre poderoso, Amén.

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