Escucha y comparte el devocional
Cita bíblica:
La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. (Juan 1:5, RVR1960)
Reflexión:
Hay personas que entran a un lugar y, sin decir una palabra, todo cambia. Así es la luz: no hace ruido, pero revela. Por eso, cuando Cristo vive en ti, tu sola presencia puede incomodar a quienes prefieren la oscuridad. Sin embargo, no te sorprendas ni te avergüences. Juan nos recuerda que la luz resplandece en las tinieblas y que ellas no prevalecieron. Además, la oscuridad nunca ha podido apagar una luz encendida por Dios. Por lo tanto, si hoy sientes rechazo, no es por tu debilidad, sino por tu resplandor.
Imagina a Daniel, ya anciano, caminando hacia el foso. Nunca deshonró al rey; fue fiel, íntegro y diligente. Aun así, la envidia de sus rivales tendió una trampa, y su único «delito» fue orar a su Dios. Escucha el crujido de la piedra sellando la entrada, la oscuridad total, el rugido de los leones y su corazón latiendo fuerte. Pero esa noche, Dios envió un ángel que cerró la boca de las fieras. Al amanecer, el rey corrió angustiado y oyó la voz de Daniel: «Mi Dios envió su ángel». Salió ileso, porque había confiado en su Dios.
«No apagues la luz que Dios encendió en ti por temor a quienes prefieren la oscuridad. No permitas que la envidia de otros contamine tu corazón, ni que la persecución te robe la paz. Recuerda que tu propósito no depende de la aceptación de los hombres, sino de la voluntad de Dios. Y aunque las tinieblas intenten rodearte, jamás tendrán la última palabra sobre una vida rendida a Cristo. No desmayes: el Dios que te llamó también es poderoso para sostenerte».
Tarea del día: escribe el nombre de alguien que te ha criticado, ora por esa persona y responde hoy con un acto de bondad, dejando que tu luz hable por ti.
Aprendemos que la oposición no siempre es señal de fracaso; muchas veces es confirmación de tu llamado. Daniel no discutió con las tinieblas: siguió orando y siendo fiel. Así también tú: no apagues tu luz para encajar en lugares oscuros ni endurezcas tu corazón. Persevera con integridad, confía en que Dios pelea por ti y recuerda que ninguna tiniebla ha vencido jamás a la luz de Cristo. Brilla con humildad, ama con valentía y espera en el Señor, porque quien te llamó es fiel para sostenerte.
Oremos juntos:
Padre amado, gracias porque me hiciste portador de tu luz. Cuando la envidia, la crítica o el rechazo me rodeen, no permitas que me esconda ni me apague. Dame la fidelidad de Daniel, un corazón que ora y una conducta que te honra. Enséñame a responder con amor y a confiar en que tú me respaldas. Hoy decido brillar por ti. En el nombre de Jesús, amén.
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