Ahora puedes ver, escuchar y compartir el devocional a través de YouTube!!
Cita bíblica:
«No temas ni desmayes; porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.» – Josué 1:9
Reflexión:
El miedo, esa sombra persistente que nos acompaña en el camino de la vida, no es algo que simplemente desaparezca con una oración o ignorándolo. Sin embargo, muchos esperamos que se esfume antes de dar el siguiente paso. La verdad reveladora es que el miedo no se va; aprendemos a dominarlo. Cuando permitimos que el miedo tome el control, nuestra vida queda en pausa, como un barco anclado en el puerto que nunca experimenta la aventura del mar abierto. Mientras tanto, nuestros sueños, aspiraciones y el propósito divino para nuestras vidas quedan relegados a un futuro que nunca llega.
Contemplemos a Josué y Caleb, dos hombres que se enfrentaron a una tierra llena de gigantes. Mientras diez espías regresaron paralizados de terror, describiendo ciudades fortificadas y habitantes como gigantes, Josué y Caleb vieron algo diferente. Imagina ese momento: doce hombres observando el mismo paisaje pero con ojos distintos. Diez vieron la imposibilidad; dos vieron la promesa de Dios. «¡Subamos luego, y tomemos posesión de ella!», exclamó Caleb con convicción ardiente en su voz. No es que no vieran los mismos gigantes o las mismas murallas; es que veían también al Dios gigante que había dividido el Mar Rojo. ¿Puedes sentir ese fuego de fe que ardía en sus corazones mientras toda una nación temblaba? Ese es el poder de dominar el miedo, no de eliminarlo.
¿Has permitido que el miedo ponga tu vida en pausa? El miedo no te mata, pero te paraliza—te sentencia a un eterno presente sin permitirte avanzar hacia el futuro que Dios ha diseñado para ti. Cada vez que postergas una decisión, que abandonas un sueño o que te alejas de un llamado divino por temor, estás permitiendo que el miedo gobierne tu destino. La realidad transformadora es que no necesitas esperar a que el miedo desaparezca; necesitas aprender a caminar con él a tu lado, pero sin darle el volante de tu vida.
Dominar el miedo no significa no sentirlo jamás; significa avanzar a pesar de su presencia. Es como Caleb, que a sus 85 años seguía diciendo: «Dame, pues, ahora este monte» (Josué 14:12), refiriéndose a una tierra habitada por gigantes. El secreto no está en la ausencia del miedo, sino en la presencia de una confianza mayor. Cuando colocamos nuestra fe en las promesas de Dios, nuestros temores se redimensionan. Ya no nos paralizan porque sabemos que «si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?» (Romanos 8:31). El miedo siempre intentará susurrar razones para detenerse, pero la fe siempre gritará motivos para avanzar.
Tarea del día: Identifica un área donde el miedo te ha mantenido paralizado. Hoy, da un pequeño paso hacia adelante en esa dirección, no porque el miedo se haya ido, sino como un acto de fe que declara que Dios es más grande que tus temores.
Oremos juntos:
Padre celestial, hoy reconozco los miedos que habitan en mi corazón. No te pido que los quites, sino que me des la valentía para avanzar a pesar de ellos. Como lo hiciste con Josué y Caleb, llena mi corazón con una confianza inquebrantable en tus promesas. Ayúdame a ver no solo los gigantes que me rodean, sino al Dios gigante que habita en mí. Que cada paso que dé, aun con temor, sea un testimonio de que confío más en tu Palabra que en mis emociones. En el poderoso nombre de Jesús, amén.
Video relacionado:
JOSE LUIS REYES -NO TEMERÉ (Video Live Oficial) Worship Night – Desde Miami

