Devocional 24 de febrero de 2026: «Libres del Ayer: Suelta el Pasado.»

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Cita bíblica:

«No recuerden las cosas pasadas, ni consideren las cosas antiguas. He aquí, hago algo nuevo; ahora brotará; ¿no lo percibirán?» — Isaías 43:18-19 (LBLA)

Reflexión:

Hay una prisión que no tiene rejas de hierro, ni muros de concreto, ni guardias armados. Sin embargo, es la más cruel de todas: la prisión del pasado. Muchas personas hoy caminan con el cuerpo libre, pero con el alma encadenada a lo que ya fue. Sin duda, el pasado forma parte de nuestra historia, pero no puede ser nuestra morada permanente. Por tanto, debemos entender que Dios no diseñó nuestra vida para que viviéramos mirando hacia atrás. Él tiene cosas nuevas preparadas para cada uno de nosotros, pero solo las veremos si nos atrevemos a soltar lo que quedó atrás.

Imagina por un momento al pueblo de Israel. Dios, con su brazo poderoso, abrió el mar, quebrantó las cadenas de Egipto y los sacó de cuatrocientos años de esclavitud, de sufrimiento, de látigos y lágrimas. Fue un milagro glorioso, una liberación sobrenatural. Sin embargo, algo sorprendente ocurrió: apenas en el desierto, cuando el camino se puso difícil, comenzaron a llorar… pero no por la esclavitud. Lloraban por las cebollas, por las ollas de carne, por la «comodidad» de Egipto. «¡Ojalá hubiéramos muerto en Egipto!» clamaban. ¿Puedes imaginarlo? Libres, pero con el corazón preso. Fuera de Egipto, pero Egipto todavía dentro de ellos. Qué imagen tan desgarradora y, al mismo tiempo, tan nuestra. Cuántas veces nosotros también lloramos por los «Egiptos» de nuestra vida, por relaciones que nos hacían daño, por épocas de gloria que ya no volverán, incapaces de ver la tierra prometida que Dios tiene delante.

Hoy necesito decirte algo con todo el amor pastoral de mi corazón: miles de personas nunca serán libres porque están presas a una etapa de su vida. Algunos encadenados a un pasado de gloria que ya no existe, otros a un pasado de fracaso que los paraliza. Pero escúchame bien: tu pasado es un ancla que te hunde, que no te deja salir a flote. Sin embargo, hoy puedes elegir. Puedes decir: «Me pasó esto, bueno o malo, pero yo ya no soy mi pasado. Elijo avanzar.» Esa decisión cambia todo. Busca a Dios y al Espíritu Santo, porque Él te dará fuerzas, pero la decisión de avanzar es tuya.

📝 Tarea del día: Escribe en un papel todo aquello del pasado que te ha tenido prisionero. Luego, en oración, entrégaselo a Dios y rompe ese papel como señal de que hoy eliges ser libre.

El pasado es una página del libro de tu vida, pero no es el libro completo. Dios es el autor de una historia que aún no ha terminado, y cada amanecer es una nueva oportunidad para escribir un capítulo diferente. Lo que viviste te enseñó, te formó, te hizo quien eres hoy. Pero quedarte ahí es desperdiciar el futuro que el Señor tiene para ti. Aprende del ayer, pero vive el hoy. La mayor lección de este devocional es simple y poderosa: suelta, confía y avanza. Dios hace cosas nuevas, pero requiere que dejemos espacio para ellas.

Oremos juntos:

Padre celestial, hoy vengo delante de ti reconociendo que muchas veces he estado preso a mi pasado, ya sea a glorias que quedaron atrás o a heridas que aún duelen. Señor, así como liberaste a Israel de Egipto, libérame hoy de todo lo que me impide avanzar. Dame la valentía de soltar lo que fue y la fe de creer en lo que tú tienes preparado. Espíritu Santo, ayúdame a caminar hacia adelante sin mirar atrás. En el nombre de Jesús, amén.

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