Devocional 11 de enero de 2026: «El Gigante Antes de la Corona: Pruebas que Elevan.»

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Cita bíblica:

– «Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.» Proverbios 24:16 

Reflexión:

En el camino de la fe, frecuentemente confundimos las pruebas con castigos, sin comprender que son, en realidad, oportunidades divinas para nuestro crecimiento. Sin embargo, Dios no opera según nuestra lógica humana. Mientras nosotros esperamos que el éxito llegue como reconocimiento a nuestro esfuerzo, Él lo envía como una prueba que revela nuestro verdadero carácter. De hecho, cuando observamos detenidamente las Escrituras, descubrimos un patrón constante: antes de cada promoción espiritual, Dios permite una prueba que nos prepara para sostener la bendición que está por venir.

Cuando Dios eligió a David como rey, no le entregó inmediatamente una corona adornada con joyas ni un trono majestuoso. En lugar de eso, puso frente a él un gigante aterrador que hacía temblar a todo un ejército. Imagine la escena: un joven pastor, con manos callosas por cuidar ovejas, enfrentándose a un guerrero experimentado que se burlaba no solo de él, sino del Dios al que servía. El valle de Ela no era el escenario de una humillación, sino el anfiteatro donde Dios revelaría su gloria a través de un siervo fiel. Con cada paso que David daba hacia Goliat, no caminaba hacia la muerte, sino hacia su destino. ¡Aquel gigante no era su fin, era la puerta a su comienzo! Goliat no era un obstáculo en su camino, era el camino mismo hacia el propósito divino.

¿Qué «Goliat» enfrentas hoy en tu vida? Tal vez has estado orando por avance y te encuentras rodeado de conflictos; has pedido crecimiento y solo ves montañas imposibles. Pero necesitas entender una verdad profunda: no todos los problemas vienen a destruirte; muchos llegan precisamente para posicionarte donde Dios quiere llevarte. El problema que hoy parece abrumador puede ser exactamente el entrenamiento necesario para el nivel al que aspiras. La próxima vez que enfrentes un desafío aparentemente imposible, no solo preguntes «¿por qué yo?», sino «¿para qué me prepara esto?».

Esta perspectiva transforma completamente nuestra actitud ante las dificultades. Cuando comprendemos que nuestras batallas no son castigos sino pruebas de preparación, comenzamos a verlas como inversiones divinas en nuestro futuro. El éxito verdadero no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de crecer a través de ellos. Dios no está tan interesado en nuestro confort como en nuestro carácter. Así como el oro debe pasar por el fuego para revelar su pureza, nuestra fe debe atravesar pruebas para manifestar su autenticidad. En cada desafío que enfrentamos, Dios no está probando nuestra capacidad de evitar los problemas, sino nuestra disposición para confiar en Él mientras los atravesamos.

🪨 Actividad: “Enfrenta tu Gigante”

1️⃣ Escríbelo
Anota cuál es el “gigante” que hoy enfrentas (miedo, problema, deuda, conflicto, inseguridad).

2️⃣ Cambia tu perspectiva
Debajo escribe:
👉 “Este gigante no es mi final, es mi preparación.”
Pregúntate: ¿Qué está formando Dios en mí a través de esto?

3️⃣ Haz un acto de fe
Ora brevemente y da hoy un pequeño paso para enfrentarlo, en vez de evitarlo.

Oremos juntos:

Padre Celestial, hoy reconozco que las pruebas que enfrento no son para destruirme sino para prepararme. Perdóname por quejarme de los gigantes que has permitido en mi camino, cuando en realidad son oportunidades para demostrar Tu poder en mi debilidad. Dame ojos para ver más allá del problema y reconocer el propósito. Transfórmame a través de cada desafío para que, como David, pueda enfrentar a mis gigantes no con temor, sino con la certeza de que Tú ya has trazado el camino a la victoria. En el nombre poderoso de Jesús, amén.

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