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Cita bíblica:
“Los redimidos del Señor volverán; entrarán en Sión con cantos de alegría; gozo eterno coronará sus cabezas. La alegría y el regocijo los alcanzarán, y huirán la tristeza y el gemido.” Isaías 35:10
Reflexión:
Este nuevo año se presenta como una oportunidad para decidir, con intención y fe, que nada nos robe el gozo del Señor. Aunque enfrentemos desafíos, pruebas o incertidumbre, sin embargo, el gozo que viene de Dios no depende de las circunstancias, sino de Su presencia en nosotros. Por lo tanto, cuando anclamos el corazón en Sus promesas y no en lo que vemos, aprendemos a caminar con esperanza, paz y gratitud, aun en medio de tiempos difíciles.
Los pastores, hombres sencillos, y los magos, sabios venidos de lejos, tuvieron algo en común: un gozo inmenso al encontrar al niño Jesús. Imagina ese momento: la noche silenciosa, el resplandor de la estrella, el humilde pesebre y, allí, la salvación hecha carne. Sus corazones se llenaron de asombro y alegría profunda, porque entendieron que Dios había cumplido Su promesa. No hallaron riquezas, pero sí esperanza viva; no recibieron respuestas a todo, pero sí un gozo que transformó sus vidas para siempre.
Este año, que nada nos robe el gozo del Señor, pues es un poderoso antídoto contra la tristeza y el desánimo. No permitas que las preocupaciones te agobien ni apaguen tu fe. La Palabra nos invita a estar siempre alegres en el Señor.
Aprendemos que el gozo del Señor no es una emoción pasajera, sino una decisión espiritual y una fortaleza diaria. Cuando recordamos lo que Dios ha hecho y confiamos en lo que Él hará, nuestro corazón se mantiene firme. Este devocional nos enseña que, así como los pastores y los magos, podemos vivir un gozo que vence la tristeza, renueva el alma y nos impulsa a seguir creyendo, aun cuando el camino no sea fácil.
Tarea práctica: cada mañana, escribe tres motivos por los que agradeces a Dios y declara en voz alta: “Hoy elijo vivir en el gozo del Señor”.
Oremos juntos:
Señor amado, hoy pongo este nuevo año en Tus manos. Guárdame de todo aquello que quiera robarme el gozo que viene de Ti. Llena mi corazón de Tu paz, renueva mis fuerzas y ayúdame a confiar en Tus promesas cada día. Que mi vida refleje la alegría de saber que Tú estás conmigo. En el nombre de Jesús, amén.

