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Cita bíblica:
Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. (Mateo 14:19-21)
Reflexión:
Iniciamos un nuevo ciclo, donde la expectativa y la incertidumbre suelen encontrarse. Por un lado, la ilusión de nuevas oportunidades; por otro, la preocupación por lo que vendrá. Sin embargo, la Palabra nos recuerda que no caminamos solos. El mismo Jesús que multiplicó panes y peces sigue obrando hoy. Aunque a veces miramos nuestros recursos limitados y nos preguntamos: «¿será suficiente?», el Señor nos invita a entregar lo poco que tenemos en sus manos. Porque, después de todo, el milagro no depende de la cantidad que ofrezcamos, sino de las manos que lo bendicen.
Aquel día, la escena era conmovedora. Miles de personas habían seguido a Jesús hasta un lugar apartado, hambrientas de sus palabras, pero también físicamente necesitadas. Cuando el sol comenzaba a ocultarse, los discípulos se acercaron preocupados: «Despide a la multitud para que vayan a comprar comida». Pero Jesús, con mirada compasiva, respondió: «No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer». Imagina el asombro en sus rostros al escuchar esta petición imposible. Sólo tenían cinco panes y dos peces. ¿Cómo alimentar a más de cinco mil con tan poco? Sin embargo, cuando colocaron esa escasez en las manos del Maestro, Él miró al cielo, dio gracias, partió el pan… y el milagro comenzó a desplegarse. De mano en mano, el alimento se multiplicaba, hasta que todos quedaron saciados y aún sobraron doce cestas.
Este pasaje nos revela una verdad esencial para nuestro nuevo año: Dios se ocupa de nuestras necesidades integrales. No es un Señor distante que solo atiende asuntos espirituales mientras nosotros resolvemos lo demás. Es el Dios que provee para el cuerpo y el alma, que se preocupa por nuestro sustento diario, nuestras finanzas, nuestra salud y nuestro bienestar. Cuando la preocupación por el «qué comeremos» o «con qué nos vestiremos» nos asalte este año, recordemos que estamos en las manos del Proveedor que multiplica recursos y abre caminos donde parecía no haberlos.
Tarea para hoy: Toma un papel y anota todas las necesidades que te preocupan para este año, desde las materiales hasta las espirituales. Luego, siguiendo el ejemplo de Jesús, eleva esa lista al cielo en oración, entregándola completamente en sus manos. Finalmente, escribe al lado de cada necesidad: «Lo poco en manos de Jesús se multiplica». Coloca este papel donde puedas verlo a diario como recordatorio de la provisión divina.
Oremos juntos:
Padre celestial, al iniciar este año pongo en tus manos mis cinco panes y dos peces: mis recursos limitados, mis talentos, mis sueños y mis miedos. Reconozco que lo que tengo es poco para los desafíos que vienen, pero en tus manos todo se multiplica. Gracias porque no solo te preocupas por mi vida espiritual, sino por cada aspecto de mi existencia. Dame la fe para verte como mi Proveedor integral, y la generosidad para compartir lo que multiplicarás en mi vida. En el nombre de Jesús, el pan de vida, amén.

