Devocional 26 de julio 2026: «Las Excusas que Dios Convierte en Llamado.»

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Cita bíblica:

«Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.» — Jeremías 29:13 (RVR1960)

Reflexión:

¿Alguna vez has sentido que tu vida está llena de errores, huidas y fracasos que te descalifican para algo grande? Sin embargo, es precisamente en esos momentos donde Dios trabaja con mayor intensidad. No es casualidad que estés donde estás hoy. Dios no se equivoca en sus tiempos ni en sus métodos. A menudo, lo que nosotros llamamos «excusas» o «tropiezos», Él los convierte en el escenario perfecto para revelarse y encaminarnos hacia el destino que diseñó para nosotros desde antes de la fundación del mundo.

Imagina por un momento el desierto de Madián. El sol castigaba sin misericordia. Moisés, un hombre que una vez vivió en los palacios de Egipto, vestido de lino fino y sentado a la mesa del faraón, ahora camina descalzo entre piedras y polvo, cuidando ovejas ajenas. Llevaba cuarenta años huyendo. Huyendo de su crimen, huyendo de su pasado, huyendo de sí mismo. Había matado a un hombre. Su nombre era perseguido. Su corazón, roto. Seguramente pensó: «Ya no sirvo para nada grande. Lo arruiné todo.» Pero entonces, entre las rocas áridas, algo imposible capturó su mirada: una zarza ardía en llamas… y no se consumía. El fuego danzaba, brillaba, rugía, pero el arbusto permanecía intacto. Moisés no pudo resistirlo. Se acercó despacio, con el corazón acelerado, y en ese preciso instante en que dio un paso de fe hacia lo desconocido, el cielo se abrió: «¡Moisés, Moisés!» Era la voz de Dios. No lo llamó por su vergüenza. Lo llamó por su nombre. Y en ese desierto de fracasos, Dios le entregó la misión más grande de la historia: liberar a todo un pueblo. Sus excusas se convirtieron en el umbral de su destino.

Amigo, Dios no está esperando que lo tengas todo resuelto para usarte. Él usa tus pruebas, tus desiertos, tus momentos de quiebre para capturar tu atención. Lo que Él busca no es tu perfección, sino tu corazón. Quiere que lo anheles, que te sacies en Su presencia y no en el mundo. No desmayes. Esa situación difícil que hoy te agobia es quizás la zarza ardiente que Dios está usando para que te detengas, lo mires y lo escuches. Él hará el resto.

🌟 Tarea del día: Detente hoy 10 minutos en un lugar tranquilo, cierra los ojos y dile a Dios: «Aquí estoy, con todo lo que soy y todo lo que no soy. Háblame.» Luego escucha en silencio y escribe en un papel lo que sientas en tu corazón.

Las excusas no son el final de tu historia; son el principio del llamado de Dios. Moisés tenía razones para rendirse, pero Dios tenía razones más grandes para levantarlo. Hoy aprendemos que Dios no busca personas perfectas, busca corazones disponibles. Cada prueba, cada desierto, cada fracaso es una invitación a buscarlo con todo el corazón, tal como lo promete Jeremías 29:13. Y cuando lo buscamos así, lo hallamos. Y cuando lo hallamos, todo cambia.

Oremos juntos:

Señor Jesús, hoy vengo ante Ti con mis excusas, mis fracasos y mis miedos. Como Moisés en el desierto, reconozco que a veces me siento indigno e incapaz. Pero hoy elijo creer que Tú puedes convertir mis desiertos en destinos y mis errores en testimonios. Ayúdame a buscarte con todo mi corazón, a saciarme en Tu presencia y no en el mundo. Habla, Señor, que Tu siervo escucha. Haz en mí lo que solo Tú puedes hacer. En el nombre de Jesús, amén.

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