Devocional 26 de diciembre de 2025: «Transformados por el Milagro: La Respuesta que Dios Espera.»

Escucha o descarga el devocional y comparte!

whatsapp_channel

Cita bíblica:

«Después que le vieron, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.» – Lucas 2:17

Reflexión:

Los milagros de Dios no son eventos aislados en nuestra vida, sino invitaciones a una transformación profunda. Cuando experimentamos la intervención divina, quedamos ante una encrucijada: seguir igual o permitir que ese encuentro redefina nuestra existencia. En primer lugar, debemos reconocer que toda manifestación sobrenatural tiene un propósito más allá del momento. Por consiguiente, nuestra respuesta debe ir más allá del asombro inicial. Sin embargo, muchos nos quedamos en la celebración sin avanzar hacia la transformación que Dios espera. Por tanto, el verdadero valor del milagro se revela en lo que hacemos después.

Aquella noche en Belén, unos sencillos pastores experimentaron lo extraordinario. Bajo un cielo estrellado, mientras cuidaban sus rebaños, fueron envueltos por la gloria del Señor. Con corazones temblorosos escucharon el anuncio angélico y, movidos por la fe, corrieron hasta encontrar al Salvador en un humilde pesebre. ¡Qué momento tan sagrado! Sus ojos contemplaron al Mesías prometido, sus manos quizás tocaron las mantas que envolvían al Niño Dios. Pero lo más hermoso sucedió después: no guardaron el tesoro para sí mismos. Con pasos apresurados y voces entusiastas, recorrieron calles y casas contando lo que habían visto. Sus rostros iluminados por el gozo se convirtieron en el primer púlpito de la Buena Nueva. Transformados por el encuentro, se volvieron mensajeros del cielo.

Hoy, esos pastores nos desafían. ¿Qué hemos hecho con los milagros que Dios ha obrado en nuestra vida? No basta con experimentar la bondad divina; estamos llamados a compartirla. El testimonio no es opcional para quien ha sido tocado por Dios. Así como los pastores «dieron a conocer» lo que habían visto, nosotros tenemos la responsabilidad de contar nuestra historia de encuentro con Cristo. Esto no requiere habilidades especiales, solo un corazón agradecido y dispuesto. 

Los milagros divinos son semillas que deben producir frutos de testimonio y transformación. Cuando respondemos adecuadamente, no solo honramos el don recibido, sino que extendemos su impacto hacia otros. Como los pastores, estamos llamados a ser portavoces de la obra de Dios, permitiendo que Su intervención en nuestra vida se convierta en inspiración para muchos. En consecuencia, cada experiencia sobrenatural nos invita a una mayor intimidad con el Señor y a un compromiso más profundo con Su propósito. Finalmente, entendemos que la verdadera celebración del milagro no está en el recuerdo nostálgico, sino en la vida transformada que sigue respondiendo al toque divino con obediencia y gratitud.

Tarea para hoy: Identifica un «milagro» que Dios ha realizado en tu vida (grande o pequeño) y compártelo con al menos una persona, explicando cómo esto ha transformado tu manera de ver a Dios.

Oremos juntos:

Padre Celestial, gracias por los milagros que has obrado en mi vida. Perdóname por las veces que he experimentado tu poder sin permitir que me transforme completamente. Dame el valor de los pastores para compartir lo que he visto y vivido contigo. Que mi testimonio sea claro y mi vida un reflejo constante de tu intervención. Ayúdame a no guardar para mí las maravillas que has hecho, sino a ser un mensajero fiel de tu amor. En el nombre de Jesús, el milagro más grande que has dado al mundo. Amén.

Video relacionado:

Publicidad

Deja un comentario

Este sitio usa cookies para una mejor experiencia del usuario.    Más información
Privacidad
Secured By miniOrange